miércoles, 21 de abril de 2010

Délaissement

La dulce música que los hijos de la noche erigen

Desgarra los sentidos de la ingenua luz diurna

Pues el alarido enervante del espectro abyecto

Resuena sólo dentro de su cabeza de lobo

Y quiebra sus pupilas como cristal ante el eco...

Sólo

Y se cuenta a sí mismo la misma historia de mil veces

Apoyándose en memorias de cicatrices cargadas

Recordando tiempos de otras soledades mediocres

Pues jamás llegaron a buenas compañías

Y se alimenta de la carne de quien ya no está

Por haberlo dejado sólo al expirar desangrada

A través de las heridas libertarias infringidas

Por los incisivos del que teme a la soledad

Casi tanto como a su imagen al espejo...

Sólo

Tosiendo sangre e inhalando salitre

Inundando de veneno el aire

Oscureciendo sus pulmones hasta hacerlos de piedra

Para que el corazón no esté solo

Mas el tiempo inexorable le envejece

Y sublimiza la soledad añejada con los años

En barricas de piel fría inexplorada

Maridable con oporto, tabaco y tinta

De los poemas libres, tanto como él mismo...

Sólo

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