miércoles, 21 de abril de 2010

Vin

Finalmente heme aquí, mujer, como prometido
Soy completamente tuyo de-mente-loco cuerpo y virtud
Mis manos hechas por entero para cobijarte, trabajar por ti y darte placer
Y mi cuello, pilar incansable del templo de tus recuerdos, donde tanto me has buscado...
Y donde tus labios encuentran descanso
Mi voz que madura
Mi voz, quemadura
Mi voz quema dura dentro de mí por salir en forma de tu nombre
Y por encontrar el valor de decir ¡ven!
Ven a mí, al encuentro de mi pecho que se inflama de orgullo y se llena de pasión
en cada respiro de cuando estás cerca.
Ven a su encuentro y cierra tras de ti las puertas que te protejan del mundo
Y te envuelvan para acercarte a mí: mis brazos.

Y cierra con tu beso mis labios, concebidos y creados para gritar que te amo
Y para exaltar el palacio de tu aliento, y encender incienso sobre tu lengua
Que con tu beso consumarás en éste mundo mi tarea, y podré dormir tranquilo
De regreso en las profundidades de la tierra
Tranquilo ahora que conozco el cielo.

Y bebe de mí, que en mi boca no te faltará el vino
Mujer blanca, noche blanca, haz que mi piel bajo tus dedos arda
Y hazla morena
Hazme tuyo de una vez, como poeta, virtuoso y niño tuyo

¡Y no olvides traer tu aroma! ¡Que ahíta de ese manjar mi alma duerma!
Y sobre la tierra sueñes en silencio
Junto a mí bajo la sábana y entre mis brazos, bajo mis manos, sobre mi pecho, ante demonios, sobre las aguas, dentro de mí...

Y mírame bien mujer
Pues heme aquí, finalmente, y como prometido... de-mente-loco cuerpo y virtud
Completamente tuyo
Creado para ti

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