Y recibir de tus labios la copa del recuerdo
Acercar a mi boca el vino del tiempo
Néctar de mandrágora, perfume de la noche
Humo de la vida, después de ti
Cielo rojo, tierra helada
Recibiéndome y alimentándome de polvo
Vertiendo en mi pecho el aceite vital
Y cubriendo mis ojos con monedas
Y mi sonrisa quieta en un sueño de madera
Mis manos como raíces del cerezo
En mi desnudez, cobijarme
En el último aliento, un suspiro
Y segar la vid del vin de mon sang
Cenizas del fuego de mi pasión
Calcinándome, no consumiéndome lento
Y escribir la póstuma melodía de mis horas
Vida, tu gobierno es decir “mejor que tu”
Mi proclama a tu nación es epitafio
Mi grito de guerra el silencio
Sucumbir de frío, de amor al arte
Perforar mi alma para hacerla ligera
Y orgulloso de lo hecho y lo vivido
Y Satán esperándome con la cabeza fría
Mi puerta abierta y el motor andando
Porque al final, todo lo que hacemos
Sólo es todo lo que hicimos
miércoles, 21 de abril de 2010
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